sobre la ética
Esto llegó a mi correo y yo podría agregar un montón de apreciaciones sobre el tema, pero sólo voy a limitarme a compartir con ustedes un texto con cuyo autor (creo) podemos identificarnos todos.
Una situación irreal, para una situación real y actual. Que cada uno saque sus propias conclusiones, aunque no sean gratas (que seguro que no lo son). Gracias por estar ahi. Besitos
ETICA PERIPATETICA.
Estaba tan feliz que bien valía la espera, había sido escogido entre miles de periodistas de los cinco continentes para reportar a alguien en el cielo. Su honestidad, idoneidad, sapiencia e inteligencia eran sobradas cualidades para que la fumata blanca de los reporteros lo diera como el elegido.
Como llego al lugar no lo supo, solo se durmió y de pronto se encontró sentado en un sitio muy amplio, totalmente blanco y sin otro mueble más que su silla. Por sobre sus rodillas, había un sobre. El periodista lo tomo, y abriéndolo saco una hoja amarillenta de cuaderno que con una caligrafía inapropiada para el lugar, decía:
“Estimado periodista, usted esta en el cielo y ha sido elegido por la prensa de todo el mundo para hacer una entrevista. Por razones que no viene al caso explicar, hemos dispuesto que se aloje en el sector perteneciente a los infantes, la puerta que tiene en frente suyo da al desayunador que en aproximadamente 25 minutos será abordado por los niños de manera repentina. Puede preguntar lo que quiera y como quiera, solamente le imploramos, conserve su honestidad terrenal, e in-voce e inmediatamente después de leer este texto, manifieste a quien de los niños quiere entrevistar, solo puede hacer una entrevista” Firma San Pedro.
Se paro dejando la nota sobre la silla, estaba nervioso pero su capacidad intelectual y profesional no lo hizo dudar tan solo un instante, y con una voz deforme por el stress, que la hacia un tanto gutural grito:
Periodista: A Madeleine, quiero reportar a Madeleine
Solo medió una fracción de segundos entre el ultimo sonido de su frase y la caída de otro documento celestial por sobre la silla. Se dio vuelta, lo tomo y repitió el procedimiento de abrirlo:
“Estimado periodista, a la brevedad y con beneplácito será concedida la entrevista a Madeleine. Pero antes, tan solo si usted esta de acuerdo y no es mucha molestia, hay unos niños que querrían preguntarles algo. Son niños del todo el mundo. Por el idioma no se haga problema, porque uniformamos el lenguaje y les va a comprender perfectamente. Si usted accede no tiene mas que decir, si, y comenzara a ser entrevistado, para luego pasar a su entrevista a solas con la niña inglesa. Si dice, no, lo vamos a comprender perfectamente y hará la entrevista con la chiquilla”
La alegría y al asombro, no cabían en el, solo por nombrar dos sentimientos que por demás estaban explícitos. Que le preguntarían billones y billones de niños muertos?.Como precisar respuestas ante un panel tan heterogéneo. Intentando no evidenciar emociones, que de hecho le generaba encontrarse ante un ejército de liliputienses de todos los tiempos y lugares de la humanidad. Apelo a su pragmatismo y sin más dijo.
P: Si
En ese instante, la pared de la izquierda se abrió dando paso a los niños, que en silencio fueron colocándose de redor suyo. No era billones ni millones, eran cientos o mejor dicho miles que conformaban un escenario racialmente variopinto y muy alegre.
Asombrado por la significativa baja de entrevistadores, el periodista decidió romper el silencio escupiendo al aire la primera pregunta (que luego será recordada por la humanidad por el significado comunicativo-institucional entre un vivo y los muertos).
P: Hola, niños. Como están?
Niños: Bien.
P: Son todos ustedes los niños muertos de la humanidad.
Al unísono los niños (ya sentados) rompieron en risas, algunas con carcajadas desencajadas, otros con agudos chillidos que denotaban felicidad.
N: Nooooooooo
Un pelirrojo que estaría en la tercera fila, tomo la iniciativa.
N: Solo somos los niños muertos, la misma semana que Madeleine, y solo los que tenemos edades parecidas.
El periodista no entendía mucho, mejor dicho nada, igualmente prefirió no ahondar en la respuesta y continuo el dialogo.
P: Y por que solo ustedes?
N: Porque somos nosotros los que queremos, hacerle una pregunta a usted.
P: A ver?
N: Porque nuestra muerte no fue tan famosa como la de Madeleine.
Sabía, que no tenía que mentir por dos razones, el compromiso ético y la premisa para obtener la entrevista.
P: Es que a Madeleine la asesinaron chicos.
Como si Bertolt Brecht hubiese manejado la batuta, automáticamente unos miles de niños correspondientes al grupo de los muertos no asesinados, se levantaron y saludándolo con la mano en abanico, se fueron de la sala. Permaneciendo otros miles (cuantitativamente incontables para el entrevistado) que por medio de un vocero sudcoreano expresaron.
N: A nosotros también, nos asesinaron.
Las visceras del periodista se compactaron, el cerebro intentaba demandar transaccionalmente al corazón una tregua, pero no había forma. Fue entonces que apelando al vilipendiado artilugio de la excusas, contesto:
P: Es que a ella la mataron los padres, y eso, es lo gravitante del asunto.
Tres hondureños, seis jamaiquinos y cuatro nepaleses conjuntamente con otros cientos, deliberaron en secreto, hasta elegir un vocero.
N: O sea, que nosotros que somos cuatro mil quinientos setenta y seis niños asesinados por extraños o personas que no son nuestros padres, no somos un objeto gravitante para los medios.
P: Si es tan importante, como espeluznante lo de sus asesinatos, pero aquí periodísticamente, lo que se aborda es el potencial parricidio.
Y las cuatro mil quinientos setenta y seis mil victimas, sin inmutarse salieron de la sala. Quedando un porcentaje significativamente menor. Que renovando la vos cantante en un paquistaní manifestaron
N: A nosotros también nos mataron nuestros padres.
Como acto reflejo, el periodista ensayo el recurso de escaparse por la tangente.
P: Pero se presume que a Mady la arrojaron al mar.
Fue en ese instante, que Bmolngo Mabuty y Mlatiwe Bommo oriundos de Guinea y el Congo respectivamente, tomaron la palabra.
N: Íbamos en la misma embarcación e intentábamos migrar a Europa. La balsa era endeble y muy fácil de zozobrar, entonces cada familia decidió tirar a un miembro al mar, y nuestros padres, muy a su pesar optaron por los más débiles y morimos ahogados. Nuestros cuerpos aparecieron en las playas canarias y no hubo ni una sola nota periodística.
Wilsor Gutierrez de Cuba acoto.
N: A mi me paso algo parecido y lo peor es que estaba a media hora de llegar a Miami.
La entrevista se tornaba más laberínticamente abyecta, y los recursos con que argumentaba la justificación el periodista, eran cada vez más deleznables y vomitivos.
P: Es que Mady sufrió mucho.
El grupo se reunió nuevamente, solo cuatro o cinco que se retiraron de la sala (posiblemente no habrían sufrido tanto el asesinato).Fue entonces cuando, tres hermanas laosianas, y cuatro niños de fenotipo puneño que podrían se bolivianos o peruanos, hablaron.
N: Si nosotros sufrimos mucho, cuando nos arrancaron los pulmones y riñones para venderlos al exterior.
La aguda voz de Rucelinda Gómez de Honduras supero el bullicio demandante de los mutilados y llamo la atención del periodista.
N: A mi me mataron para darle el corazón a Caty McGorman hija de una rica familia de Boston, y lo peor que fue en vano, Caty viene con nosotros hoy a desayunar.
Todos y cada uno querían dar su opinión, todos y cada uno querían exponer las razones para tener el protagonismo mediático de Mady, razones que lo dejaban hundido hasta los tuétanos en el fango de la miseria. Se parapeto en la excepcionalidad del caso y como último recurso expreso.
P: Nadie les quita la razón , el asesinato de un niño debe ser repudiado, pero el caso de Mady tiene ribetes muy particulares, con escenario únicos, casi imposibles de parangonar, por eso este caso ha llegado hasta al mismísimo Papa, mantiene en vilo a millones de personas por la línea argumental, por el móvil del asesinato, por los padres etc.
N: Usted quiere decir, que si tuviesen escenarios similares nuestras muertes hubiesen sido mediatizadas o por lo menos publicadas.
P: Si, claro.
Y con la inocencia que reina en todos los chicos del mundo, se pusieron de pie y comenzaron a retirarse en silencio y contentos. El periodista cerró los ojos y solo escucho, el tropel de pasitos dirigiéndose al desayunador. Cuando los abrió, solamente vio a un niño morocho, de cabellera azabache que lo miraba sonriente.
N: Yo soy Héctor Maldonado, pero me dicen Cacho, soy de Argentina vivía en una villa cerca de Burzaco, mis viejos que son cartoneros, me llevaron a Punta Lara un fin de semana en carpa. El Sábado a la noche se pasaron de rosca dándome Poxi-ran y me morí, como se asustaron mucho, me tiraron en el Rio de
P: Cuanto lo lamento Cacho, y¿¿ tu muerte salió en algún medio en tu país.??
N: Una ínfima notita en policiales en el diario local. Que decía niño perdido
P: Tendría que haber salido en varios medios
N: Si, como Mady que sale en los titulares de todos los medios, ojo de mi país ehhh.
No se contuvo, el periodista rompió en llanto (ante la mirada atónita de Cacho) pidiéndole al niño perdón de rodillas, Cacho le acaricio el pelo y con la sapiencia de un anciano, ante la pantagruélica mirada del llorón le dijo
N: Con su llanto me asevera que mi asesinato no es mediáticamente comercializable.
P: Totalmente Cacho. Mady era rubia, ojos azules, con padres bellos y profesionales en medio de paisajes paradisíacos. ¿¿Cuanto puede durar tu noticia en los medios, aun cuando la línea argumental de tu asesinato es espejada a la de Mady.??
N: A propósito de Madelaine , ahi viene.
La inglesita entra en la sala colocándose al lado de Cacho, y mirando al periodista le dice.
N: Usted quería hacerme unas preguntas.
El periodista aun con los espasmos que sobreviven al llanto, poniéndose en cuclillas coloca sus brazos por sobre los hombros de los nenes.
P: Si, una pregunta a los dos, a vos y a Cacho….
N: Cual.
P: ¿¿Me puedo quedar a tomar la leche con ustedes.??
Salen de la sala al desayunador, sin primicias ni reportaje, van a disfrutar de un buen desayuno y de la paz que le provee el cielo. A sabiendas que abajo la voracidad mórbida de los vivos tienen pretensiones estéticas.
Franco C- DNI: 18.370……











mixcelaneas dijo
Me dejaste sin palabras... todos queremos saber y nos da más morbo porque quizás fueron sus propios padres, porque quizás la drogaban... pero más que nada porque era rubia, con unos ojos preciosos, y porque sus padres eran gente supongo que de una buena posición, profesionales, con estudios...
Todas las muertes, de cualquier niño, de cada uno, deberían ser igual de aborrecibles.
Besosss!
2 Octubre 2007 | 07:37 PM