CONTAGIO

Enséñale a la gente,

enséñale a vivir.

A tus hijos, a tu hermano,

a tu amor,

a toda tu gente de tu entorno,

enséñale a vivir.

Animalos con tu espiritualidad,

trasládales tus conocimientos,

infúndeles tu hábito vital.

Pero si nada de esto sabes,

tienes o puedes,

busca la compañia

de los que lo saben, lo tienen

y lo enseñan.

Porque a vivir se aprende...

y el que no se empeña no lo logra,

desperdiciando

esta única oportunidad

de ser criatura satisfecha

con sus dones,

haciendo de ellos el uso más feliz,

pero, además, contagiando

a toda la gente de su entorno

con la maravillosa vitalidad

del que siempre pase lo que pase,

practica el don de sonreir.

Mario Sarmiento Vargas
(gracias, Olga, por tu aporte)