AMORES QUE DESTRUYEN..o CONSTRUYEN?

¿Puede el mal de amores llegar a la arquitectura? ¿Es cierto que el que fuera el mayor edificio de Sudamérica nació de una revancha sentimental?
Aquí la historia del " Kavanagh", la construcción del barrio de Retiro que condensa el despecho y amor propio de una legendaria mujer.
Ubicado en la intersección de Florida y San Martín, su imagen jamás puede pasar desapercibida entre los transeúntes. Pero si la historia que se esconde detrás de esa mole escalonada con estilo racionalista.
En la década del 30, Corina Kavanagh era una hermosa y decidida mujer. Proveniente de una familia enriquecida, llamados despectivamente "nuevos ricos", por su sangre no corría linaje patricio pero sí ansias de trascender. Cuentan que por aquellos años la mujer había mantenido una historia de amor con un joven de alta alcurnia hijo de Mercedes Castellanos de Anchorena, la que se oponía tajantemente a la relación y que logró hacer que terminara.
Dicen que dolida, humillada y decidida a tomar revancha, Corina elaboró una venganza sin sangre…pero con ladrillos.
Nacía el Kavanagh
Nada desvelaba más a los Anchorena, que la construcción de
Pero la intención de la matriarca de los Anchorena era comprar un lote vacío que estaba justo enfrente a la iglesia, para construir su nueva mansión y que la parroquia quedara así anexada.
Dispuesta a golpear donde más duele, cuentan que Corina Kavanagh redobló la apuesta y tras comprar el solar, ordenó al estudio de los arquitectos Sánchez, Lagos y de
El terreno donde hoy se sitúa el Kavanagh pertenecía al hotel Plaza y, según el mito urbano, la mujer aprovechó un viaje de su archienemiga Anchorena para adelantarse a la compra del lugar.
Para lograr su cometido, cuentan que la mujer vendió tres estancias que poseía en Venado Tuerto. Tan sólo 14 meses demoró el levantamiento del edificio (entre el 1934 y el 1936), mole que, entre otros récords, ostenta el de haber poseído el primer aire acondicionado central de
Cuenta con 33 pisos y 113 departamentos de lujo (todos completamente distintos entre sí) donde, entre otras personalidades, viven el ex Ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, Joaquín Morales Solá y la diputada Alicia Castro. Con 3 ascensores, 5 entradas independientes, 5 escaleras, locales en la planta baja y estacionamiento, resultó una verdadera novedad para la época, que se vio sorprendida por cómo el inmenso lugar se nutría de una pileta, talleres de lavado y planchado, cámara frigorífica para pieles y alfombras, sistema telefónico central y depósitos de seguridad.
El objetivo fue estrictamente cumplido: hoy, desde el único lugar donde se puede ver la iglesia es el pasaje que corre entre el hotel Plaza y la torre, que se llama...Corina Kavanagh.
"Aún hoy no cuenta con portero eléctrico y hay que anunciarse como en un hotel".
Esta historia la compartió mi siempre queridisima amiga Gracia. Realmente, si es cierto....HAY AMORES QUE MATAN..y OTROS, QUE EDIFICAN..NO? (un besito, Gracia...me encantó)








mixcelaneas dijo
Buenísima venganza!!!!!
Y él... un "pollerudo", "mamero", etc(espero que no tengan otro significado estas palabras en otros países, por las dudas traduzco: "hombre que anda detrás de las polleras de su madre".Etc es etc en todos lados, así que no hace falta, jaja). Volviendo a mi opinión: está bien, sería la época pero... se hubiera opuesto a su madre y hubieran disfrutado los millones juntos, jaja. Perdón... vos contando la historia del edificio y yo salgo con mis críticas hacia las suegras y los hijos pollerudos, qué mal, qué mal... jaja.
Besosss.
24 Agosto 2007 | 03:34 PM