Uno a uno, como sombras que se pierden,

me fueron abandonando tus abrazos.
Dejaste de ser la fantasía, el juego, el personaje.
Hoy sólo eres el autor de cada jornada,

que alimentó el amor idealizado.
Modelaste encuentros, fantasías, situaciones ideales.
Y de pronto, sin aviso, así como llega la muerte,

te llevaste ese mundo a otra parte.


No sé cómo se vive sin el juego.
También ignoro en que rincón arrojaste mi nombre.
No sé cómo se sigue sin historias.
Sin virtuales abrazos. Sin personajes.

Mas sé, objetivamente,
que el camino del olvido es interminable.
Solitario. Inconmensurable.

Y que por sus senderos caminaré vagando,

sin encontrar la luz que ilumine hacia adelante.

Sin abrazos, sin ternuras inventadas,

Desnuda de pasiones, de volcanes.

Yerma.

No sé cómo se sigue en esta historia,

De la cual apenas fui un sujeto.

Tácito. Olvidado. Ya con perfume a herrumbre

Dolorido.

Sin caricias. Sin fervores. Sin entregas.

Vacío.

Sin aviso, como llega la muerte,

Me he quedado en el rincón inerte de la historia.

Susana

25.6.07