Hoy sé que no escribías mi nombre.

Ni pensabas en él, al decir tus poemas..

En verdad, siempre lo supe.

Pero es una llaga dolorosa la evidencia.

Clara, concisa. Contundente.

Es tu nombre, engarzando ilusiones

En otros brazos, en otros labios,

Con otros poemas, con otra sombra.

Y el dolor es un fuego que me quema,

que puede más que la conciencia

de desear que estés bien,

(promesa que me hice y no he cumplido).

Hoy sé que no escribías mi nombre.

Ni recordabas tan siquiera

Que te amé, desde el primer instante.

Hoy lo sé. Definitivamente.

Y el dolor puede más que la conciencia.

Susana
(21.6.07)