Yo te bendigo, Vida

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino,
que yo fui el arquitecto de mi propio destino…
…
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
Amado Nervo







hada-sonriente dijo
Amiga:
que hermoso poema, no lo conocia y gracias por hacermelo conocer, por estos dias estoy un poco enojada con la vida,(te lo explico en privado) pero se que vale la pena vivrla a pleno, respirando y dandonos cuenta, que estar vivos merece que seamos felizmente plenos.
Besos de hadas
25 Abril 2007 | 02:46 PM